viernes, junio 12

En La Cuna de La Civilización (2)

Una mañana deslumbrante y gloriosa. Luego de un desayuno rápido, salimos rumbo a Sunio. Mi destino: Las Ruinas del Dios del Mar: Poseidón.

El camino hacia las ruinas estába decorado por largas sábanas de pasto, algo secas debido al intenso calor. En el horizonte se extendía en todo su amplitud el Mar Egeo, cristalino y puro. En él algunas embarcaciones se desplazaban ya que es la ruta obligatoria para poder llegar a las diferentes islas. También podía observar algunos pueblitos o balneareos que pasabamos rauduamente.











Justo unos minutos antes de llegar, en un pequeño claro se podía ver algo que no era un pueblito: mas bien era, para mi sorpresa, un hotel. No cualquier hotel, un hotel de lujo, muy distinto a los que suelo conocer. Como me comentaba mi hermana, este hotel pertenece a la cadena Grecotel, una de las más lujosas y caras en todo Grecia. La estructura del complejo era entre minimalista pero a la vez muy vanguardista: amplios salones, piletas de agua alrededor, una piscina impresionante y al otro lado, en el cabo, la playa. En otras palabras, todo un paraiso perdido en la agitada ciudad.

Al llegar al templo, fue mi sorpresa el ver varios buses llenos de turistas de todos lados del mundo, en su mayoría Japoneses y Norteamericanos. Habían algunos que procedían de países sudamericanos, quienes, al igual que los otros, estaban impresionados por la impactante vista desde el monte.

Al subir, vimos que la estructura aún estaba en restauración, pero tambien pude observar que todo el monumento estaba hecho de cien por ciento mármol maciso, algo que no es común ver en estructuras modernas. Desde la cima, se podían ver varias embarcaciones rumbo a las islas aledañas, además de tener una mejor vista de la playa y todo el cabo.

Fue muy relajante el viaje, y luego de una hora, partimos rumbo a casa para almorzar.


Para que admiren algo, les dejo este videito.

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