martes, junio 30

Perú aventura

Al Perú si lo conoces bien, quedaras sorprendido, tiene absolutamente todo. No solo es para los turistas que vienen a pasear, conocer y ver como es la maravilla peruana. Perú también guarda algo para aquellos turistas que vienen de aventura, a buscar la adrenalina, a gritar como locos, a desestresarse al máximo y lo más importante venir a hacer, practicar y realizar lo que más te gusta.

Andinismo: La cordillera de los Andes es, después de los Himalayas, la más alta del planeta. En la cordillera Blanca está el Huascarán, la montaña tropical más alta del mundo y decenas de nevados de más de 5,000 metros de altitud. Los Andes peruanos ofrecen montañas de alta, mediana y baja dificultad técnica, y la oportunidad de realizar primeras ascensiones y abrir nuevas rutas.

El montañismo encuentra en los Andes peruanos un escenario incomparable. Por ello, el Perú constituye un verdadero imán para los amantes del andinismo en América. Razones sobran: una concentración única de montañas (por tanto, sin aglomeraciones de escaladores); un clima benigno durante gran parte del año; y un acceso relativamente fácil a ambientes sin embargo totalmente aislados del trajín urbano. Una singular combinación que hace del Perú uno de los destinos más atractivos para los montañistas del mundo entero.

Ciclismo: Casi cualquier rincón del territorio peruano, con excepción del desierto costero y la llanura amazónica, es apto para la práctica de la bicicleta de montaña. Sin embargo, en función de su dificultad y requerimientos logísticos, los circuitos pueden ser agrupados en tres grandes categorías: (A) considerada apta para principiantes, comprende rutas de suave pendiente y terreno duro y compacto; (B) para bicicleteros con cierta experiencia, incluye circuitos que se desarrollan sobre zonas de pendiente moderada y conllevan un nivel de riesgo para quienes los practican; y, (C) reservada para los expertos, caracterizada por terrenos de gran pendiente y suelos sumamente "deleznables o de consistencia blanda (conlleva un alto nivel de riesgo y, a menudo, supone alcanzar grandes altitudes). Recorra el Perú... a todo pedal.

Parapente y Alta Delta: Los aficionados al vuelo libre quedarán fascinados. El Valle Sagrado (Cusco) ofrece la experiencia de elevarse sobre construcciones incas. En el callejón de Huaylas (Áncash), podrás observar imponentes nevados. Y en el malecón de la Costa Verde, en Lima, volarás sobre el mar y gozarás de una vista espléndida de la ciudad.

Existen dos grandes clases de aditamentos empleados por los deportistas de los cielos: los aparatos voladores, que utilizan el efecto aerodinámico del ala para volar, y el paracaídas clásico, que simplemente cae. Ambos tienen en común un perfil de ala de tela o fibra sintética que enfrenta al aire. La diferencia radica en que en el parapente éste no es rígido, mientras que en el ala delta sí lo es.El ala delta nació de un modelo desarrollado -sin éxito- por la NASA para mejorar los paracaídas de rescate aeroespaciales que encontró gran eco entre los deportistas del aire. La primera ala delta llegó al Perú en los setenta. El parapente, en cambio, llegó a nuestro país apenas a inicios de los noventa. Elija su mejor alternativa... y entréguese al vértigo.

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