La segunda sala a la que fuimos fue al Hall de Paleontobiología, comunmente conocida como "El Salón de los Dinosaurios". Fue muy impresionante ver diferentes fósiles de distintos animales prehistoricos en vivo y bien conservados. Por su gran tamaño nos hacia sentir como hormigas en el suelo, o quizas como una presa fácil. Cada uno de estos llegaba a ser tan alto como un edificio de tres pisos, y otros del tamaño de un ser humano.
Pasamos al segundo nivel, donde nos encontramos en el "Hall del Oceano", donde nos lleva a un viaje fascinante por los confines del suelo marino. Cetáceos, especies nunca antes vistas, diferentes tipos de peces, todo se muestra en esta exhibición. Un dato curioso: una de estas muestras (en la que aparece un calamar gigante), aparece como parte de la escenografía del largometraje "Una Noche En El Museo: La Batalla Smithsonian".
Seguimos caminando y en eso vemos una sala intereante titulada "cuando los huesos hablan". Esta es la premisa que nos invita a pasar a la exhibicion "Escrita en los Huesos: Investigaciones Forenses del Siglo XVII Chesapeake". Esta ensayo sobre la investigación forense del siglo XVII provee información intigante de las personas y del pasado norteamericano. Ningun objeto inanimado nos hace sentir la misma pasion por la curiosidad de los restos en los que alguna vez fueron personas de carne y hueso, y ninguna otra cosa podría responder nuestras interrogantes en la misma forma o de la misma manera.
Parte de este impresionante viaje nos lleva a lo más profundo de nuestro planeta, descubriendo un mundo completamente distinto. En la sala "Janet Annenberg Hooker" nos enseña a descubrir aquellas maravillas ocultas que estan bajo nuestros pies: desde placas tectónicas, minerales y piedras preciosas, hasta llegar al mismo centro de la tierra.

Una de las exhibiciones más vistas por los concurrentes es la famosa gema "El diamante Hope", un diamante azulado de 45.2 carats (9.2 gramos), que al ser expuesta a la luz ultravioleta emana una luz de color rojiza en un ambiente oscuro. Es único en su tipo, y lleva el nombre de la persona que lo adquirió en cirscunstancias desconocidas, el señor Henry Philip Hope, en 1839. El diamante ha sido donado a la Institución Smithsonian en 1962, y desde entonces se ha convertido en una de las atracciones más llamativas de todo el museo.
Una de las exhibiciones más vistas por los concurrentes es la famosa gema "El diamante Hope", un diamante azulado de 45.2 carats (9.2 gramos), que al ser expuesta a la luz ultravioleta emana una luz de color rojiza en un ambiente oscuro. Es único en su tipo, y lleva el nombre de la persona que lo adquirió en cirscunstancias desconocidas, el señor Henry Philip Hope, en 1839. El diamante ha sido donado a la Institución Smithsonian en 1962, y desde entonces se ha convertido en una de las atracciones más llamativas de todo el museo.
Si tiene la oportunidad de viajar a Los Estados Unidos, la capital ofrece mucho para ver: desde museos, monumentos y puntos históricos para visitar. No solo es altamente educativo, pero a la vez muy entretenido.
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