lunes, julio 6

La Muralla

¿Alguna vez imaginaste nuestra capital rodeada de murallas? Pues si bien es cierto, una muralla si nos rodeó en la antigüa Lima. Una muestra de la gran pared que nos cubría de ataques de corsarios, piratas y aquel invasor foráneo se puede ver en el Parque de la Muralla, ubicado justo detrás del Palacio de Gobierno.

Esta muralla fue construida alrededor del siglo XVII, y como la ciudad por el año 1868 estaba en crecimiento, partes de esta muralla fueron destruídas. Al final, la muralla no sirvió su propósito, y como decía el gran historiador Raúl Porras Barrenechea, "murió virgen de pólvora".

El proyecto nació desde la Municipalidad de Lima, como parte de la recuperación de la ribera del Río Rimac. En esta área recuperada se pueden apreciar restos de las covachas donde los soldados estaban de guardia. Sin embargo, la muralla se extendía hasta la avenida Grau. Mientras el proyecto de la Via Expresa se realizaba, aquellas excavaciones pusieron al descubierto restos arqueológicos de lo poco que quedó de la muralla. Donde se encontraba el Camal de Conchucos, se puede apreciar una sección de la muralla que la Municipalidad puede recuperar. No obstante, de lo poco que queda de Conchucos, es porque una institución religiosa la conserva en su estado original. La muralla poseía 9 portales de ingreso y salida: Martinete, Maravillas, Barbones, Cocharcas, Santa Catalina, Guadalupe, Juán Simón, Monserrate y Callao.

No solo en el parque se muestran parte de lo que quedó de la gran muralla: también es ahora el hogar del monumento a Francisco Pizarro, que luego de haber esperado por largo tiempo en un depósito, fue trasladado al parque. Antes estaba en la Plaza Perú, pero tuvo que ser removido al iniciar las obras de remodelación y la construcción de un "by-pass" debajo de la plaza. También se pueden apreciar tiendas, restaurantes, un pequeño museo, exposiciones de artístas ambulantes, y un simpático paseo en tren por toda el parque. En ocasiones especiales, algunos intérpretes de música criolla se dan cita para animar eventos o simplemente, para dar un poco de alegría a los cientos de visitantes que se dan cita en el parque. Es frecuentado mucho por familias, en especial los fines de semana y feriados.

Una de las impresionantes vistas es hacia el Cerro San Cristobal, que a pesar de estar rodeado de casas coloridas (antes casas de esteras ya que esa área fue invadida en los años 80), aun conserva algo de majestuosidad, en plena ciudad caótica.

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