¿Alguna vez imaginaste nuestra capital rodeada de murallas? Pues si bien es cierto, una muralla si nos rodeó en la antigüa Lima. Una muestra de la gran pared que nos cubría de ataques de corsarios, piratas y aquel invasor foráneo se puede ver en el Parque de la Muralla, ubicado justo detrás del Palacio de Gobierno.
El proyecto nació desde la Municipalidad de Lima, como parte de la recuperación de la ribera del Río Rimac. En esta área recuperada se pueden apreciar restos de las covachas donde los soldados estaban de guardia. Sin embargo, la muralla se extendía hasta la avenida Grau. Mientras el proyecto de la Via Expresa se realizaba, aquellas excavaciones pusieron al descubierto restos arqueológicos de lo poco que quedó de la muralla. Donde se encontraba el Camal de Conchucos, se puede apreciar una sección de la muralla que la Municipalidad puede recuperar. No obstante, de lo poco que queda de Conchucos, es porque una institución religiosa la conserva en su estado original. La muralla poseía 9 portales de ingreso y salida: Martinete, Maravillas, Barbones, Cocharcas, Santa Catalina, Guadalupe, Juán Simón, Monserrate y Callao.
Una de las impresionantes vistas es hacia el Cerro San Cristobal, que a pesar de estar rodeado de casas coloridas (antes casas de esteras ya que esa área fue invadida en los años 80), aun conserva algo de majestuosidad, en plena ciudad caótica.
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